dimarts, 20 d’abril de 2010

Seguir andando...


Estuve bajando a aquel piso durante unos meses, yo, por fin, había encontrado la calma dentro de mi ser, la estabilidad y la felicidad, por fin había encontrado la pieza que no encajaba en mi vida, ahora me sentía realizada, llena, bien en mi misma, me aceptaba por lo que era y eso me hacia feliz, ya que vi que era la misma y eso me trajo las sonrisas y el verdadero amor, por fin era yo y por primera vez me sentía completamente feliz con la persona que estaba compartiendo mis labios. Este amar con ojos violetas me había abierto el corazón y había despertado mi verdadero yo, pero como todas sabemos, no todo sale siempre bien, y después de una subida siempre hay una bajada. Poco a poco las llamadas de esa chica disminuyeron, hasta que mi mobil nunca volvió a sonar con su nombre escrito en la pantalla iluminada. Me sentí decepcionada, la había idealizado como ella ya me advirtió, pero me dije a mi misma que no me desesperaría otra vez por ella, que ahora que sabía quien era realmente seguiría mi camino tal y como era y que si no era con ella sería con otra, porque ELLAS son quien realmente me hacen feliz. Y eso hice, seguir andando como todo el mundo, con los altibajos de la vida de cualquiera, pero con la felicidad y el orgullo de ser lesbiana. Siempre le agradeceré esos primeros meses, eses meses en que renací, esos primeros besos, esas nuevas caricias esa primera felicidad, y sé que aunque ahora la siga viendo como una amiga más, nunca me atreveré a decirle lo importante que fue para mi, así que si algún día llegas aquí por alguna casualidad y reconoces esa historia, quiero darte las gracias por aguantarme como principiante, por abrir mi interior, mi corazón y mis ojos, por llenar mi vida de este fantástico color, el violeta, y llevarme a la felicidad absoluta, para que después pudiera seguir mi verdadero camino. Gracias, nunca te olvidaré.

divendres, 20 de novembre de 2009

Primer contacto...


Por fin otra vez por aquí, con los estudios es complicado poder estar mucho tiempo escribiendo y leyendo los blogs, pero nunca lo abandonaré, siempre iré escribiendo lo que pueda. Doy gracias a la gente que sigue leyendo-me a pesar de mis irregulares horarios.

Vuelvo a mi historia, que la dejé en el punto de desbelación y depresión:

La chica de la que yo estaba enamorada, la cual había dejado de hablarme, me llamo un día por teléfono. Pensando que se había equivocado de número, ya que conocía a una chica que se llamaba como yo, no lo cogí, pero entonces, me envió un mensaje, y vi que si iba dirigido a mi. En el mensaje me decía que estaba justo debajo de mí, en el piso inmediatamente inferior, puesto en venta hacía unos meses. También me informaba que su hermana mayor lo había comprado, y que pasaría algunos días con ella. Finalmente me pedía perdón por su comportamiento y me ofrecía quedar un día con ella para hablar. No pude contener mis lágrimas, todo ese tiempo en que no me hizo caso no me la pude quitar de la cabeza, esperando el día en que pasara lo que acababa de pasar. No tardé en contestarle que cuando ella quisiera, yo estaba disponible para quedar. Al cabo de tres días, quedamos a la plaza de delante de mi casa. Ella otra vez me pidió disculpas por su actuación, y me preguntó si podíamos ser amigas otra vez. Yo le respondí que si, claro, y allí nos quedamos, hablando durante una hora aproximadamente.

Todo volvió a colocarse a su sitio, nuestra relación volvía a ser normal, y los hechos pasados se habían olvidado. Al cabo de un mes, un día me llamó diciéndome que estaba en el piso de su hermana, sola, y que bajara a ver una película con ella. Yo sin pensármelo, le dije a mi madre que me bajaba al piso de abajo. La cara que puso no la podré borrar nunca de mi memoria, era como una mezcla de frustración, rabia, impotencia y tristeza... intentando olvidar esa maldita cara, bajé rápido las escaleras que en ese momento nos separaban, el ding-dong del timbre me puso aun mas nerviosa de lo que estaba, al cabo de unos segundos la puerta se abrió, y tras ella, apareció, con sus preciosos ojos verdes y su dulce sonrisa, me pidió que pasara, y que me sentara en el sofá. Mientras duraba la película, nos íbamos mirando, ahora ella a mí ahora yo a ella. No entendí nada de la película, estaba mas concentrada en mirarla atentamente y en controlar mis nervios, hasta que coincidimos al mirarnos, entonces se acercó poco a poco, yo me quedé paralizada, ella siguió acercándose, hasta rozar mis labios con los suyos. Fue una sensación tan suave, tan dulce, tan màgica que no tengo palabras ni para describirla. Yo empecé a temblar, ella se acercó mas a mi, me abrazó, y me dijo que me calmara, que no pasaba nada. Su voz me tranquilizó, y luego me acerqué yo, y la volví a besar, a abrazar... hasta que quedamos tumbadas en el sofá, una al lado de la otra, dándonos calor y amor, o eso pensaba yo... Nunca olvidaré ese primer contacto, esas primeras caricias...

dimecres, 22 de juliol de 2009

¿¡Libros de lesbianas!?


Después de una buena comida me he sentado en la cómoda silla del escritorio y llevo un rato buscando títulos de libros sobre lesbianas en Internet y no encuentro mucha cosa.
¡Tienen que ayudarme! Jajaja
Estoy buscando libros que traten historias de lesbianas y no encuentro ninguno, ¿alguien sabe de alguno? Por favor agradecería que me pusieran titulo y escritor.
Leí uno hace años pero no encuentro más.
Es algo que espero que con el tiempo vaya aumentando porque creo que hay pocos y mal anunciados, ¿comparten esa misma idea?
¡Espero vuestras respuestas chicas!

dimarts, 21 de juliol de 2009

Desbelación y depresión


Después de muchos meses desaparecida por fin vuelvo por aquí, mi vida se ha calmado un poco y puedo volver a escribir en el blog, pero bueno, a esta historia ya llegaremos, de momento volvemos al pasado.
Creo que uno de los momentos más duros es cuando una sale del armario de cara a sus padres. Como dije no me fue fácil aceptar lo que sentía hacia las mujeres, pero en cuanto lo acepté me dije que no le diría nada a mi madre a no ser que preguntara, y como se ve que las madres tienen un sexto sentido para saber que les pasa a sus hijas, vino un día a mi habitación antes de acostarme y me preguntó que pasaba con la susodicha chica. Al principio me quedé parada, callada, sin decir nada, ella siguió y me preguntó si la amaba y yo le respondí que si bajando la mirada, (supongo que por vergüenza, me costaba decirlo aun, ahora si me lo pregunta le digo claro y mirándole a los ojos fijamente) su respuesta fue que me habían comido el coco que con doce años aun no sabia lo que quería, que ya se me pasaría con la edad y añadió al final que no podía ser. Definitivamente que mi madre opinara que estaba loca, porque esa fue mi sensación, me hundió bastante, dos meses encerrada intentando comprenderme a mi misma porque cuando por fin lo tuviera claro mi madre no me aceptara, se que puede ser difícil pero esas palabras me hirieron. A todo esto se le añadió que no pude guardarme mas para mi sola el amor que sentía por esa chica que conocí en las colonias y una tarde se lo dije, me trató fatal culpándome de aprovecharme de ella, de mentirle, de hacerle bailar la cabeza y no se de cuantas cosas mas, y no volvió a hablarme. Pase unos meses bastante deprimida, se juntó todo y me sentía confusa, incomprendida y con miedo, mi madre estuvo a punto de llevarme a un psicólogo pero me negué, yo no tenia ningún problema todo era dejas pasar el tiempo e ir asimilándolo todo.

divendres, 23 de gener de 2009

Texto: Amazonas orgullosas


Cabalgaba sobre su noble caballo de color canela, a un trote de ritmo constante i perfecto dentro del picadero de la hípica. Hacía un día soleado, con pocas nubes en el cielo y de vez en cuando cruzaban chirriando hermosas golondrinas. De lo lejos apareció ella, siempre llevando a su yegua de color chocolate negro a su izquierda, su largo pelo castaño claro salía de debajo del casco recogido en una cola y apoyado en su hombro, llevaba una camiseta azul claro que le quedaba perfecta con su piel blanca, unos pantalones de montar marrones y sus botas negras. Tenía un andar seductor, moviendo las caderas hipnóticamente como el baile de la abeja reina. Se acercó a la valla, me miró y sonrió, que ganas tenía de volver a sentir su magia en mi cuerpo, abrió la puerta sin dejar las riendas del caballo y entró. Montó a su yegua y empezó a dar vueltas al paso, fijamos la mirada, la una a la otra, sus ojos verdes me transmitían seguridad. Después de hacer unos ejercicios de doma y algo de saltos, salí, me encaminé al establo y allí quité la silla a mi caballo… en ese momento oí pasos a mi espalda me giré lentamente y la vi entrar, dejé a mi caballo listo y entre en su cuadra, donde ella estaba esperándome apoyada a la pared del final, medio tapada por su bonita yegua. Me acerqué, me puse delante de ella, la cogí por la cintura y la besé apasionadamente, noté como sus manos subían por mis piernas, acariciándome suavemente…
http://es.youtube.com/watch?v=8ge7eYq9JfQ

dijous, 15 de gener de 2009

Aceptarse a una misma…


Después de saber que me gustaban las chicas, en mi cabeza había un lío brutal, parecía que me hubieran pasado el cerebro por una batidora, todo cambió de forma y de color, cambió mi futuro y mi manera de pensar. Era todo muy confuso, extraño, tenía que cambiarme el chip, ahora YO, sería una de aquellas parejas que despertaban tantas miradas por la calle.
No fue fácil aceptarlo, ponérmelo dentro de la cabeza. Los primeros días estaba como ausente, solo yo y mi cabeza, con los remolinos rizados de pensamientos y sensaciones. Después, poco a poco fui deshaciendo los nudos de neuronas que bloqueaban mi cerebro, y fui analizando y clasificando toda la información. Esto me llevó unos dos meses aproximadamente. Fui tragándome la realidad, aceptando cada paso y cada novedad con lo que llevaba consigo, ir reformando mi ser, hueso a hueso, músculo a músculo… Hasta volver a poderme mirar al espejo, aceptarme otra vez a mi misma, como soy, con los cambios, volver a sentirme bien dentro de mi cuerpo y establecer otra vez un equilibrio de paz con la mente, poder sonreír orgullosa, y caminar con ganas y la cabeza bien alta.

dilluns, 12 de gener de 2009

El hallazgo


Seguimos con mi historia. En esa misma excursión de la que os hablé, un día por la mañana vi a aquella chica en el autocar un poco triste, sin ánimos. Me acerque y le pregunte que le pasaba, desvió la mirada y me dijo que no le pasaba nada, no le pude sacar ni una palabra más. Por la tarde vi a mi amiga y a la chica hablando y me escondí detrás de una pared para escuchar lo que decían, si ya se… esto no está bien… ¡pero quería saber que le pasaba!
- Estoy enamorada de una chica y no se si ella… creo que si, pero no se… - esa frase me impactó, me quede quieta no podía moverme, se me congeló el cuerpo, se me paro la mente, ya no podía oír nada más. De repente alguien me toco la espalda.
- ¿Que haces aquí? – me pregunto la chica con una sonrisa.
Que susto, pensaba que me habían pillado, puse una excusa que quedó bastante bien y me cogió de los hombros y nos fuimos las tres hacia el comedor.
Esa noche no dormí estuve pensando todo el rato… y al día siguiente también… y al siguiente… y el otro… y al otro… etc. Hasta que llegué a la conclusión: ¿quizás te as enamorado de ella…?
Finalmente pude sacarle que le gustaban las chicas, y entonces empecé a atacar con mis preguntas, ¿Qué se siente al enamorarse de una chica? Y cosas así… (Preguntas que ahora si me las hacen a mi me pongo histérica pero bueno… que se le va a hacer…) Después de todo hice como un estudio y llegué a la concusión de que efectivamente me había enamorado de ella, pero no le dije nada, y primeramente le estuve amando en silencio.